Sin duda una de los ritos religiosos más importantes es el matrimonio, aquí es donde dos personas presas de los hechizos y amarres de amor deciden unir sus vidas de una vez y para siempre. En esta oportunidad conoceremos un poco sobre lo que es el matrimonio de donde viene y algunos datos que pueden ser de tu agrado e interés.

La palabra matrimonio proviene del latín «Mater» que significa madre y «Munus» que significa función, lo que nos da la oración función la madre. La iglesia católica denomina a este como una íntima relación con Dios y la pareja, el comienzo de una vida  llena de amor conyugal, una unión creada por dios y acogida por las leyes.

Un lazo que une a la pareja ante Dios y ante los hombres, esta acción tiene un consentimiento irrevocable. Esta definición se utiliza para cualquier matrimonio ya sea de personas católicas o protestantes, este según lo establecido en la ley jurisdiccional 1055, en el primer párrafo del código de derecho canónico donde este se define como:

La alianza matrimonial, por la que el varón y la mujer constituyen entre sí un consorcio de toda la vida, ordenado por su misma índole natural al bien de los cónyuges y a la generación y educación de la prole, fue elevada por Cristo Señor a la dignidad de sacramento entre bautizados.

El matrimonio tiene sus bases sentadas en lo que es el apoyo mutuo y el consentimiento natural de ambas partes, este no debe ser cercenado por ninguna autoridad humana. En lo que respecta a las leyes, el matrimonio tiene mucha importancia por ser un acto jurídico, como una especie de alianza o contrato firmado, donde ambos se comprometen a formar una comunidad permanente, este se llama de forma jurídica matrimonio in facto esse. La única diferencia entre ambos matrimonios, es que este último si puede ser disuelto pero la promesa antes Dios es eterna.

Naturaleza jurídica del matrimonio católico

Alrededor de este hay una gran cantidad de dimes y diretes, hay puntos donde las personas simplemente no terminan de ponerse de acuerdo. Sin embargo la primera corriente que se toma en cuenta, es que el matrimonio es de libre consentimiento, no existe matrimonio si ambas partes no están de acuerdo. Otro punto importante es que a diferencia del matrimonio civil, este no puede ser manipulado, es un contrato entre tres partes, el novio, la novia y Dios uno bien estipulado donde no hay espacio para las infracciones.

Según el evangelio de Jesucristo, el divorcio no tiene cabida en lo que el matrimonio eclesiástico se refiere, no está permitido. Esto puede encontrarse bien explicado en Mc 10 11-12 y textos paralelos.

Si nos remontamos a los primeros escritos cristianos, nos encontramos con una reglas que actualmente no existen, en alguna época el sexo antes del matrimonio era permitido. Luego paso el tiempo y se comenzó a ver el coito prematrimonial como algo aborrecible. De hecho los escritas llegaron despreciar el matrimonio entre personas no vírgenes, pues creían que era un acto deplorable.

Sin embargo las comunidades cristianas comenzaron a ver el matrimonio como otro mandamiento más, y lo más importante era que ambos cónyuges fuesen fieles y vírgenes.  Dios comenzó a bendecir este acto desde las bodas de Cana. Desde ahí han surgido un montón de teorías que dicen que el matrimonio data incluso desde hace más tiempo que el bautismo, lo que ha sido objeto de grandes señalamientos pues en la actualidad para poder contraer matrimonio ambos deben estar bautizados, lo que puede llegar a carecer de lógica.

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